La organizadora profesional, y especialista en orden de armarios, Ale Valle nos cuenta cómo podemos evitar caer en el efecto rebote del desorden

La organizadora profesional, y especialista en orden de armarios, Ale Valle nos cuenta cómo podemos evitar caer en el efecto rebote del desorden

@orden_casa_bambu

No lo hagas más

Ale Valle, profesional del orden: "Para evitar el efecto rebote del desorden debes controlar estos dos factores que te impiden mantener el orden"

Cuando ordenamos un espacio y, unos días después, vuelve a estar como si no hubiéramos hecho nada, nos genera mucha frustración. Para evitarlo, la organizadora profesional, Ale Valle, nos cuenta por qué nos pasa esto y cómo evitarlo

¿Cuántas veces te has dedicado una tarde entera a ordenar ese cajón de la cocina que siempre está desbordado o el armario donde guardas los tuppers? ¿Y cuántas veces te has frustrado porque, aun habiéndolo dejado impecable, una semana más tarde vuelve a estar hecho una leonera, como si no lo hubieras ordenado? Esta situación, que nos pasa a todas y con mucha frecuencia, produce mucho estrés, frustración, desgaste y, lo peor, nos crea la falsa sensación de que no servimos para mantener el orden.

Tal como la experta en orden y organización del hogar, Ale Valle @orden_ casa_bambu, nos ha contado, el efecto rebote del desorden no se debe a que tengamos falta de disciplina o que hagamos algo mal al ordenar. No se trata de nosotras, más bien del sistema de organización que empleamos (si empleamos alguno, que quizás ni lo tengamos establecido).

Según la especialista, hay razones más profundas detrás de este ciclo de orden - desorden que se nos repite una y otra vez sin parar. Concretamente, son dos y si queremos acabar con este efecto rebote para que el orden reine en nuestro hogar y se mantenga funcional y en equilibrio todos los días del año, es necesario que las conozcamos. ¡Te las desvelamos!
 

 

La primera regla para evitar el efecto rebote del desorden es no acumular más cosas de las necesarias para no sobrecargar los espacios

La primera regla para evitar el efecto rebote del desorden es no acumular más cosas de las necesarias para no sobrecargar los espacios.

RBA

1. Intentamos guardar más cosas de las que realmente caben

Cajones que no cierran, estanterías rebosando de cosas, armarios a punto de estallar, etc. Intentar guardar más cosas de las que realmente caben en un espacio en concreto es, sin duda, el error más común que cometemos y el que más nos impide disfrutar de una casa ordenada. El problema no es que seamos desordenadas, básicamente le estamos pidiendo a ese espacio, que es limitado y no se puede estirar ni hacer más grande, que cumpla una función para la que no está preparado. Cuando lo sobrecargamos con más objetos de los que puede contener, inevitablemente se genera desorden y muchísimo ruido visual porque nos es imposible asignar un sitio específico para cada cosa.

Por este motivo, aunque organices una y otra vez, el desorden volverá si no haces antes una revisión de lo que realmente necesitas conservar y descartas aquello que ya no tiene una utilidad en tu vida. A veces, la solución no es encontrar nuevas formas de meter todo en los espacios, sino de sacar lo que les sobra. Reducir, simplificar, quedarte con lo que usas y te aporta valor. Solo entonces la organización será sostenible. Cuando cada objeto tiene su lugar y el espacio respira, es mucho más fácil mantener el orden.

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A veces contar con los organizadores adecuados es crucial para poder ordenar en casa y que dure. 

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2. Nos faltan accesorios de organización

A veces el desorden no vuelve porque tengas muchas cosas, sino porque simplemente no sabes cómo distribuirlas de forma práctica. Aunque Ale comenta que no es algo que sea 100% imprescindible pero, casi siempre, contar con el accesorio de organización adecuado puede marcar una grandísima diferencia en el orden de casa. Hay muchísimos tipos de organizadores, desde separadores de cajones, bandejas, cajas, cestas, etc. Lo bueno es que suelen ser elementos que no ocupan mucho y aun así, ayudan a crear estructura y delimitan visualmente los espacios.

Para que lo veas más claro, un ejemplo: imagínate un armario sin baldas ni cajones: todo se acumula, se mezcla, se pierde. Pero con un par de cajas o divisores, puedes mantener todo a la vista y en su sitio. Lo importante es que estos accesorios estén al servicio de tus necesidades reales, no que se conviertan en un obstáculo más. La clave está en detectar cuándo te falta ese pequeño organizador que puede ayudarte a mantener el orden sin generarte un esfuerzo adicional.