Para muchas personas, tener un vestidor en casa ha sido un sueño de toda la vida. Es probable que hayas aplazado la idea por falta de espacio, exceso de ropa o, simplemente, porque no sabes cómo diseñar uno. La verdad es que tener un espacio cómodo para vestirte y arreglarte no tiene por qué ser tan complicado. Con una correcta planificación, sí es posible conseguir un vestidor elegante, funcional y adaptado a tus necesidades.
1. Organización ante todo
Proyecto de la interiorista Clara Valls.
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El vestidor ideal debe ayudarnos, sobre todo, a almacenar correctamente nuestras prendas y accesorios. El objetivo principal es que nos facilite la vida diaria, por lo que planificar un almacenaje organizado y limpio ayudará a que lo mantengamos libre de caos. No te limites a ubicar baldas y cajones sin un criterio claro. Es mejor asignar lugares específicos para cada tipo de prenda o accesorio, agrupándolos por frecuencia de uso, por categoría o por colores.
Si tienes un vestidor de estilo lineal, ordena tus pertenencias en orden ascendente o descendente en función de lo que usas más. Las prendas que se utilizan con frecuencia pueden ir a media altura, mientras que lo menos habitual se colocaría en las zonas superiores o menos accesibles.
2. La forma del vestidor
La forma del vestidor depende del espacio que tengas disponible en casa y del estilo que quieras imprimir en ese rincón. Normalmente, se habla de tres distribuciones.
Vestidor lineal
Armario a medida diseñado por Pia Capdevila. Alfombra de Matèria y banqueta de Mercader de Venecia.
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Este formato es perfecto para habitaciones angostas o pasillos. Solo necesitas una pared para diseñar tu rincón especial. Además de un armario bien organizado, puedes complementar con espejos alargados. Añade una cortina decorativa o puertas correderas para integrarlo sin saturar visualmente el entorno. O puedes copiar la idea de la interiorista en la foto: un vestidor que también es cabecero de cama. ¡Muy versátil!
Vestidor en forma de 'L'
Armarios, isla y banco a medida diseñados por Pia Capdevila.
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Esta distribución aprovecha la esquina de la habitación donde se ubica el vestidor. Se crea un ángulo de almacenaje, por lo que es ideal cuando tenemos dos paredes libres que se tocan. Para conservar el orden, añade barras y estanterías a ambos lados.
Vestidor en forma de U
Armarios diseño de Coton et Bois. Interiorismo de Asún Antó.
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En tercer lugar, tenemos el vestidor en forma de U. Sin duda, la mejor opción para espacios grandes. Distribuir las prendas en tres lados permite dividir las áreas de forma clara. Por ejemplo, una sección para abrigos y vestidos, otra para zapatos y accesorios y otra para el resto de prendas de uso habitual. Con esta distribución puedes circular con comodidad y gozar de amplitud espacial.
3. Mobiliario: la base del vestidor
Aunque la distribución del vestidor es muy importante, el mobiliario disponible debe ser escogido con cabeza. A diferencia de otras estancias, el vestidor cumple una función muy específica y no tiene demasiada decoración extra. Por esta razón, los muebles escogidos serán clave para marcar el estilo del lugar. Puedes inclinarte por piezas de madera natural en tonos claros, lacado blanco o en gris suave. Con estas tonalidades, lograrás una habitación que transmita claridad y paz. Si quieres un toque más cálido, puedes añadir piezas de nogal o de roble, así como algún espejo enmarcado en fibras naturales o una alfombra de lana.
4. La iluminación es clave
En un vestidor, la iluminación es fundamental para poder vestirnos y arreglarnos con comodidad. Para evitar las sombras incómodas, se recomienda colocar luces LED integradas en cada sección, tanto en baldas como en barras para colgar. También puedes colocar algún aplique de luz cálida y una lámpara de techo. Recuerda que para diseñar una iluminación estratégica, crear capas de luz es clave.
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5. El toque final: cajones, estanterías y espejos
Armarios diseño de Antima.
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Un vestidor práctico está compuesto de secciones abiertas y módulos cerrados. Las estanterías abiertas pueden ser usadas para almacenar prendas de uso frecuente y algunos elementos especiales como perfumes o maquillaje (si puedes añadir un tocador, mejor aún). En los cajones cerrados, almacena la ropa delicada y de temporada. También es recomendable añadir barras a distintas alturas para abrigos y vestidos largos, así como cajoneras independientes para accesorios y ropa interior. Recuerda: idealmente, cada prenda debería tener su lugar específico para que así el orden sea sostenible en el tiempo.
Finalmente, añade un espejo de cuerpo entero para arreglarte cómodamente y reflejar la luz por todo el lugar. Conseguirás un ambiente elegante, iluminado y visualmente amplio.